No hay ningún secreto en el equilibrio. Lo único que necesitas es sentir las olas.
miércoles, 25 de mayo de 2016
domingo, 25 de noviembre de 2012
Vestigios que insinúan una dura realidad
Hacía mucho tiempo que habíamos hablado sobre realizar un texto de forma conjunta y, a pesar de nuestras accidentadas, trastornadas y psicóticas vidas... Logramos encontrar un momento para entrelazar nuestras palabras y, a pesar de que la situación que nos acompaña a ambos no nos permite darle esa grandeza con la que tanto adoramos adornar cada palabra que brota de nuestros dedos... Aquí está el resultado...
Peor que buscar algo durante toda una vida es el hecho de que ese "algo" tan siquiera esté definido. Es como buscar nuestra sombra mirando al frente mientras la luz del Sol nos da en la cara; sabemos que queremos, que aún nos queda un resquicio de inquebrantable voluntad, la cual nos empuja hacia delante para seguir viviendo. Sin embargo, nuestro oasis no tiene agua ni palmeras: es una mancha difusa que se aleja a cada paso que damos.
Sebastián Agulló
La búsqueda parece cobrar vida, aunque, privada intencionadamente de color, convirtiéndose así en una aparición fantasmagórica recurrente, de un sueño sobre miedos y disertaciones, sobre abandono y desolación.
Se nos permite el deleite de aquello que nos alza al pensamiento reflexivo de la vida y sus caprichos. Como animales que trepan y ascienden, ardillas abrigadas, sostenidas por débiles ramas aterecidas de frío por el tuétano de nuestro invierno, para, de pronto zarandearnos con la rotunda e innegable huella de la carencia.
Esther Antolí
Parece obvio afirmar que, si existe una carencia, es porque el cuerpo, o, por qué no, la mente, aunque esta separación no vaya más allá de lo puramente poético, sabe de sí misma que su estado natural es aquél en el que lo carente, como poco, es natural como atributo. Luego, ¿en qué momento llegamos a perder algo que nos es inherente? ¿Cómo llegamos a cojear, caminando nuestro presente torcidos? Abandonados o desolados, ¡qué más da! No son más que vestigios insinuando una dura realidad: que "eso" estuvo.
Sebastián Agulló
Si estuvo, existió pero ¿cómo es posible que seamos incapaces de verlo?. Es probable que cambiar el prisma sea lo más adecuado, puede que ese "algo" no solo esté por definir sino que sea cambiante -como nosotros mismos, como nuestro entorno-, que solo describa una carencia, sea cual sea la del momento presente y estemos destinados a vivir con ella eternamente. Cabe la posibilidad de que nunca se pueda determinar el déficit ni su origen y que el objetivo resida en encontrar el mejor bastón posible para seguir caminando y eriguirnos directores de la orquesta de nuestra vida.
Esther Antolí
Citándote te diré que sigo sujetando tu mano, acariciándola con mimo, deseando volver a verte y estrujarte entre mis brazos. Gracias por compartir tu valioso tiempo conmigo para escribir estas cuatro palabrejas.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Yo, mí, me... Contigo
Enfermedad... Caracter... ¿Dónde está la diferencia?
Manipulación... Siempre, ¡siempre! dirigida al propio bienestar... Llenar el vacío y evitar la soledad luchando con el miedo al abandono...
El arte de la guerra, el de una guerra eterna, esa que empieza en mí, acaba en mí y termina conmigo...
lunes, 27 de agosto de 2012
Fantasía recurrente...
... Una bañera llena de agua, una copa de vino blanco; afrutado y dulce pero... ¡tan amargo!... Rivo... Agua excesivamente caliente, utensilios a mano e ideas recurrentes, martilleantes...
Puedo sentir el lamento de mi piel al contacto con el agua a punto de ebullición... Quiero sentir como se retuerce cada poro de mi piel... Me decido por una lectura en la que la protagonista relata la relación con su cuerpo...
¡Designio!... El dolor es la única realidad... De nuevo ese pensamiento en mi cabeza...
Froto con fuerza mi piel con un cepillo... ¡no es suficiente! ¿con las uñas? ¿la cuchilla?
Pienso que si voy a abandonar este cuerpo, debo hacerlo ¡a lo grande!... Arranco todo el pelo de mi cuerpo... ¡todo! "Toda esa importancia por la belleza femenina... Nos empeñamos en estar siempre perfectas... Delgadas, atléticas, depiladas... la delgadez y la tonificación no me acompañan... pero la depilación total del modo más desgarrador... ¡Eso si puedo conseguirlo!... ¿Serán capaces de entender la ironía que recae en este acto?... ¡No lo creo! Estúpida humanidad..."
Abro los ojos debajo del agua... Rojo aguado... Sonrío de nuevo...
Acaricio mi piel... Me despido de cada rincón de mi cuerpo... caricias con tacto de heridas sangrantes... Dulce paraíso...
Zbigniew Preisner; Lacrimosa...
Ato mis pies, después realizo la misma operación con mis manos... detrás de la espalda... me inclino en el borde de la bañera y boca abajo, me introduzco de un torpe salto...
Puedo sentir como se termina el aire que hay en mis pulmones... Seguido de unos agónicos pero, los más dulces minutos de mi existencia... Los últimos... ¡Qué ironía!...
Zbigniew Preisner inunda de melancolía la estancia...
Puedo sentir el lamento de mi piel al contacto con el agua a punto de ebullición... Quiero sentir como se retuerce cada poro de mi piel... Me decido por una lectura en la que la protagonista relata la relación con su cuerpo...
¡Se me ocurre algo!
¡Designio!... El dolor es la única realidad... De nuevo ese pensamiento en mi cabeza...
Froto con fuerza mi piel con un cepillo... ¡no es suficiente! ¿con las uñas? ¿la cuchilla?
Uhmmm... Puedo sentirlo... Esto es real...
Pienso que si voy a abandonar este cuerpo, debo hacerlo ¡a lo grande!... Arranco todo el pelo de mi cuerpo... ¡todo! "Toda esa importancia por la belleza femenina... Nos empeñamos en estar siempre perfectas... Delgadas, atléticas, depiladas... la delgadez y la tonificación no me acompañan... pero la depilación total del modo más desgarrador... ¡Eso si puedo conseguirlo!... ¿Serán capaces de entender la ironía que recae en este acto?... ¡No lo creo! Estúpida humanidad..."
El agua se tiñe de rojo... Simbólico... Se dibuja una sonrisa en mi cara...
Puedo seguir sintiendo el ardor del agua... Sumerjo mi cabeza en ella... ¡Un momento de paz! Solo puedo oir mi respiración... dejo la nariz y la boca fuera del agua para poder respirar con facilidad... Adoro el sonido de mi respiración bajo el agua... Creo que hasta me excita...
Abro los ojos debajo del agua... Rojo aguado... Sonrío de nuevo...
Acaricio mi piel... Me despido de cada rincón de mi cuerpo... caricias con tacto de heridas sangrantes... Dulce paraíso...
¡Otro sorbo de vino!
Zbigniew Preisner; Lacrimosa...
¡No podría haber un mejor momento que este! Es una señal...
Quiero sentir como el agua teñida con mi sangre anega mis pulmones...
Quiero sentir como el agua teñida con mi sangre anega mis pulmones...
Ato mis pies, después realizo la misma operación con mis manos... detrás de la espalda... me inclino en el borde de la bañera y boca abajo, me introduzco de un torpe salto...
¡Sonríe Alice!
Puedo sentir como se termina el aire que hay en mis pulmones... Seguido de unos agónicos pero, los más dulces minutos de mi existencia... Los últimos... ¡Qué ironía!...
Ya no puedo sentir nada... Absolutamente nada... Ni siquiera vacío...
Solo...
La nada...
jueves, 16 de agosto de 2012
Náusea
Pesar, aflicción, melancolía, quebranto...
¡Despojos!.
Vómito del vómito... Regurgitación que se clava en el garguero cuan espina.
Mierda de la misma mierda para la que, a éstas alturas, sobran las palabras o, quizá lo único que queda son residuos de palabras ya expresadas, cuando, en ocasiones puntuales, el arte de recitar ha anegado los poros de los mismos dedos que aporrean ahora las teclas.
El cerebro se niega a asimilar que este será el semblante y la disposición del resto y para el resto.
Vesania, ambages, demencia, furia...
¿y ahora?...
¿y después?...
miércoles, 25 de julio de 2012
When the shit hits the fan...
Quiero gritar, pero no lograrías escucharme y el clamor no me llevaría al candor, ¿será esa la respuesta?, ¿la ingenuidad?... ¿cómo recuperar la inocencia perdida a base de uso y abuso?.
Es el momento de sentarse a observar la mierda que siempre piso para, averiguar si existe una forma de voltearla o por el contrario debo mentalizarme del detrito que me acompaña... Siempre puedo deshacerme de la imposición de mi existencia.
Te arrancaste la conciencia y te sentiste libre. Goza.
Que seguirás estando,
¡qué existes!.
Eso, no puedes quitármelo...
Seguiré respirando -por ahora-, cobijándome en los brazos de cualquiera, buscaré el sentido a aquello que no lo tiene como mero pasatiempo y llenaré mi vida de montones de cosas absurdas tratando de llenar el vacío, un vacío que tiene el nombre de tu ausencia aunque, paradójicamente, ésta, me ha llevado de la mano durante más tiempo que la ausencia de la propia ausencia.
domingo, 15 de julio de 2012
"Home" in my own words...
Para Enrico.
Me desperté esta mañana sabiendo que algo había cambiado en mí, ahora entiendo lo que implica madurar. Tener experiencias que marcarán tu vida para siempre forma parte de la tarea de seguir adelante, sé lo que significa dar la vida por un sueño y perderlo por el camino. Conozco el miedo a sentir, el miedo a no sentir... ¡Hay miles de voces en mi cabeza! y la vida está llena de mentiras...
Éste es mi hogar; en el que las experiencias me muerden el culo, ese en el que la madurez me lleva de la mano, ese en el que hay un grabado en la puerta en el que pone; "Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma oscura para siempre. F.G. Lorca".
He buscado motivos en los sueños que tenía cuando vine aquí, cuando estaba en la misma situación en la que estoy ahora, hace diez años ya y, ni siquiera los recuerdo. He prometido seguir adelante y eso es lo que hago.
Quiero mojarme los pies en agua helada, abrigarme por un manto de estrellas abrazada a un extraño, reencontrarme con la vitalidad y escupir por el balcón.
Me estoy volviendo loca, cada día un poco más, parece que todo aquello a lo que me aferraba, ahora me da la espalda... Me desperté esta mañana con el sonido del latir de nuestros corazones, el mío lleno de interrogantes, el vuestro podrido.
Éste es mi hogar...
Adaptación de la canción de Sheryl Crow, Home.
Me desperté esta mañana sabiendo que algo había cambiado en mí, ahora entiendo lo que implica madurar. Tener experiencias que marcarán tu vida para siempre forma parte de la tarea de seguir adelante, sé lo que significa dar la vida por un sueño y perderlo por el camino. Conozco el miedo a sentir, el miedo a no sentir... ¡Hay miles de voces en mi cabeza! y la vida está llena de mentiras...
Éste es mi hogar; en el que las experiencias me muerden el culo, ese en el que la madurez me lleva de la mano, ese en el que hay un grabado en la puerta en el que pone; "Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma oscura para siempre. F.G. Lorca".
He buscado motivos en los sueños que tenía cuando vine aquí, cuando estaba en la misma situación en la que estoy ahora, hace diez años ya y, ni siquiera los recuerdo. He prometido seguir adelante y eso es lo que hago.
Quiero mojarme los pies en agua helada, abrigarme por un manto de estrellas abrazada a un extraño, reencontrarme con la vitalidad y escupir por el balcón.
Me estoy volviendo loca, cada día un poco más, parece que todo aquello a lo que me aferraba, ahora me da la espalda... Me desperté esta mañana con el sonido del latir de nuestros corazones, el mío lleno de interrogantes, el vuestro podrido.
Éste es mi hogar...
Adaptación de la canción de Sheryl Crow, Home.
viernes, 6 de julio de 2012
De la introspección retrospectiva a la interna
Marcar a los demás me ha marcado a mí misma. A menudo, con un acto o una palabra he logrado -muchas veces sin tener la intención-, marcar a los demás... Me alegro cuando alguien me cuenta que gracias a algo que yo he hecho o he dicho, algo en su vida, ha tomado un matiz distinto pero, no logro entender por qué no consigo ayudarme de una forma directa, es decir, siempre tengo un momento para hacerle la vida más fácil a los demás pero, ¿qué ocurre conmigo?.
Señores, se cierra el chiringuito... Si necesitan algo, ¡vayan al psicólogo!
¡Cierren la puerta al salir!
martes, 26 de junio de 2012
Sepultados por su propia razón
Mattia y Alice, unidos por un hilo de amistad que esconde mucho más que eso, vuelven a teorizar sobre sus propias vidas, la suya, la del otro y la de los dos.
Nuevamente llegan a conclusiones conocidas pero, esta vez con menos verborrea que de costumbre. Tratando de apoyarse mútuamente, como hacen desde hace algunos años.
Alice, sin ningún tipo de intención, hace referencia a la descendencia como una forma de aferrarse a la vida, cuando, de repente, Mattia se plantea su propia negación -la de los dos- como una posible salvación, tomando como "prueba" la propia negación absoluta a tener descendencia.
Mattia pregunta ¿te ves teniendo un hijo conmigo?. Alice tras la sorpresa inicial ante la pregunta, trata de analizar la sitación; esa ha sido siempre su forma de afrontar las cosas. Mattia la mira fíjamente y reflexiona al respecto afirmando que puede que ése sea su 'cáncer': vivimos sepultados bajo nuestra propia razón Alice, sentencia.
El miedo a sentir ha sido siempre su sino y es difícil deconstruir lo que ha sido el eje de toda una vida.
A pesar de que Alice desea con todas sus fuerzas deshacerse de su actitud, responde con condiconales.
- Qué dialéctica la nuestra Alice, dice Mattia. Se nota que en el fondo nos cuesta más expresar una emoción que cualquier otra cosa, nos hemos quedado estancados en la infancia, sostiene. Somos dos críos miedosos, constata.
Quizás sean demasiado sensibles, ¡Quién lo diría!, con la máscara de seguridad en sí mismos que tratan de mostrar al mundo... ¡Es patético! aservera Mattia.
¿Qué nos pasa?, ¿qué nos ha pasado siempre?. Nos tenemos como referentes, nos buscamos en otros y ¿no lo hacemos en nosotros mismos?.
Alice quiere aferrarse a la idea de que hay una salida para ella, para él, para 'ellos'... pero no encuentra el modo. Mattia pregunta ¿nos hemos sacado el uno al otro de nuestro infierno?.
Cae una lágrima.
- Mattia, nada me gustaría más que decirte que sí pero, lo único que hemos hecho ha sido un buen análisis... Responde ella.
-¿Existirá algún atajo? se pregunta Mattia, algo pragmático: un cambio tal que sea efectivo y mantenga nuestros cimientos... al menos estaríamos buscando "algo".
- Solo sé que de tu mano todo parece más sencillo, dice Alice, - así que pongámonos a ello y encontremos el camino, propone.
De nuevo otro momento en el que no es el momento. Ayudémonos como podamos, pero sin víctimas, dictamina Mattia.
Alice y Mattia han crecido juntos como personas y maldecir la situación no lleva a nada. De nuevo, ataviados con sus armaduras, encuentran un motivo para pasar más tiempo juntos, él allí y ella aquí, en compañía del mismo manto de estrellas.
Nuevamente llegan a conclusiones conocidas pero, esta vez con menos verborrea que de costumbre. Tratando de apoyarse mútuamente, como hacen desde hace algunos años.
Alice, sin ningún tipo de intención, hace referencia a la descendencia como una forma de aferrarse a la vida, cuando, de repente, Mattia se plantea su propia negación -la de los dos- como una posible salvación, tomando como "prueba" la propia negación absoluta a tener descendencia.
Mattia pregunta ¿te ves teniendo un hijo conmigo?. Alice tras la sorpresa inicial ante la pregunta, trata de analizar la sitación; esa ha sido siempre su forma de afrontar las cosas. Mattia la mira fíjamente y reflexiona al respecto afirmando que puede que ése sea su 'cáncer': vivimos sepultados bajo nuestra propia razón Alice, sentencia.
El miedo a sentir ha sido siempre su sino y es difícil deconstruir lo que ha sido el eje de toda una vida.
A pesar de que Alice desea con todas sus fuerzas deshacerse de su actitud, responde con condiconales.
- Qué dialéctica la nuestra Alice, dice Mattia. Se nota que en el fondo nos cuesta más expresar una emoción que cualquier otra cosa, nos hemos quedado estancados en la infancia, sostiene. Somos dos críos miedosos, constata.
Quizás sean demasiado sensibles, ¡Quién lo diría!, con la máscara de seguridad en sí mismos que tratan de mostrar al mundo... ¡Es patético! aservera Mattia.
¿Qué nos pasa?, ¿qué nos ha pasado siempre?. Nos tenemos como referentes, nos buscamos en otros y ¿no lo hacemos en nosotros mismos?.
Alice quiere aferrarse a la idea de que hay una salida para ella, para él, para 'ellos'... pero no encuentra el modo. Mattia pregunta ¿nos hemos sacado el uno al otro de nuestro infierno?.
Cae una lágrima.
- Mattia, nada me gustaría más que decirte que sí pero, lo único que hemos hecho ha sido un buen análisis... Responde ella.
-¿Existirá algún atajo? se pregunta Mattia, algo pragmático: un cambio tal que sea efectivo y mantenga nuestros cimientos... al menos estaríamos buscando "algo".
- Solo sé que de tu mano todo parece más sencillo, dice Alice, - así que pongámonos a ello y encontremos el camino, propone.
De nuevo otro momento en el que no es el momento. Ayudémonos como podamos, pero sin víctimas, dictamina Mattia.
Alice y Mattia han crecido juntos como personas y maldecir la situación no lleva a nada. De nuevo, ataviados con sus armaduras, encuentran un motivo para pasar más tiempo juntos, él allí y ella aquí, en compañía del mismo manto de estrellas.
sábado, 23 de junio de 2012
La imposibilidad de vivir
Para Marcel.
La decepción, la frustración, la imposibilidad de ser lo que somos se acentúa en el propio intento de escapar a esta maldición: cuanto más hacemos, más lejos nos sentimos de lo que perseguimos. Al volcarnos hacia el mundo, perdemos nuestra propia identidad. De ahí la necesidad del silencio y la reflexión." Pedro G.Cuartango
Una sociedad en la que ni a los niños se les permite aprender que las acciones tienen consecuencias, acolchando los parques para que cuando caigan no se lastimen. Teniéndolos 'entre algodones' ¿cómo cobijarse en el futuro?, ¿qué futuro?.
Sloterdijk, en "Normas para el parque humano". Una respuesta a la "Carta sobre el humanismo" de Heidegger, señaló 'el fin del humanismo docto' y se preguntó cómo podría evolucionar una humanidad 'corregida' por la biotecnología.
Yo me pregunto, ¿cómo sobrevivirá la naturaleza humana ante este detrito de la humanidad?
Hoy y siempre ha estado presente esa imposibilidad de vivir, en ocasiones, demasiado cerca, en otras... asomando la cabeza en situaciones extremas, en forma de crisis, desde algo tan banal como la de pareja hasta la compleja y desgarradora crisis financiera. Imposibilidad en forma de oxígeno incapaz de alcanzar los pulmones, imposibilidad de toda imposibilidad.
La imposibilidad de vivir en uno mismo, a menudo, no atiende a estímulos externos. Es uno mismo el que la crea y la alimenta. Nuestro miedo a la verdad, a las preguntas sin respuesta...
Nuestra propia capacidad de razonar es capaz de crear en nosotros mismos, en los demás y en nuestra percepción la molestia hasta de uno mismo. Resulta complejo deshacerse de la incomodidad de lo absurdo, dejar de buscar respuestas a todo y al fin claudicar en el conformismo siendo conscientes de las limitaciones de hasta nuestra propia libertad.
Imposibilidad de vivir, empezando en uno mismo o en los demás hasta llegar a la de vivir en 'democracia', en sociedad, en pareja, sin ella... ¡tranquilos!, sin exigencias -propias o externas-... Cuando el tumulto y la agitación invaden el silencio y dentro de uno mismo solo queda la perturbación perdemos al actitud y aptitud para vivir.
La imposibilidad de vivir en uno mismo, a menudo, no atiende a estímulos externos. Es uno mismo el que la crea y la alimenta. Nuestro miedo a la verdad, a las preguntas sin respuesta...
Nuestra propia capacidad de razonar es capaz de crear en nosotros mismos, en los demás y en nuestra percepción la molestia hasta de uno mismo. Resulta complejo deshacerse de la incomodidad de lo absurdo, dejar de buscar respuestas a todo y al fin claudicar en el conformismo siendo conscientes de las limitaciones de hasta nuestra propia libertad.
Imposibilidad de vivir, empezando en uno mismo o en los demás hasta llegar a la de vivir en 'democracia', en sociedad, en pareja, sin ella... ¡tranquilos!, sin exigencias -propias o externas-... Cuando el tumulto y la agitación invaden el silencio y dentro de uno mismo solo queda la perturbación perdemos al actitud y aptitud para vivir.
miércoles, 20 de junio de 2012
Abrazada a la tristeza...
Cinco fases de un proceso... Tras la negación, la ira y la negociación andan la tristeza y la aceptación de la mano, cediéndose el turno como si una carrera de relevos se tratase...
lunes, 18 de junio de 2012
Jungla (des)humanizada...
Todas y cada una de las cosas que nos ocurren, buenas, malas, mejores... peores... ¡nos marcan!.
Si pretendiera amontonar todas esas situaciones que, de un modo u otro, han marcado mi vida creo que no podría ver el final de ese montón ni con un binocular... Soy consciente de que, las experiencias que se pueden ver en la distancia, no se viven de igual forma que las que nos atañen en el momento presente... pero, irremediablemente, mi experiencia en República Dominicana me hace ver el mundo de una forma muy distinta (Arturo... prometo escribir al respecto de ellas en breve... ;-) Realmente no tiene demasiado sentido escribir sobre conclusiones cuando no lo he hecho sobre las experiencias propiamente dichas pero, ya sabes, mi 'ordenación' mental es [dejémoslo en] especial).
No puedo negar que, después de un tiempo desconectada incluso de mi propia humanidad, me sorprenden todas aquellas actitudes que nos llenan y/o despojan de ella.
Hice unas maletas llenas de ilusión, sueños por cumplir, amor, impulsividad, irracionalidad... y volví a hacerlas, allá, una y otra vez añadiendo dolor, sorpresa, (in)comprensión, (des)humanidad, (des)ilusión, orgullo, corazones rotos pero, sobre todo, de amistad. Unos días antes de volar con destino a Punta Cana, me 'entrometí' en una película de Tarantino de la que salí hace tan solo un par de días.
Sé que cabe la posibilidad de que sea demasiado positiva pero, hasta hoy, he logrado disfrutar de momentos de felicidad gracias a ello y, ahora más que nunca, debo ser fiel a mí misma.
Gracias a la posibilidad que me brindó César pude, no sólo conocer otro país sino, un mundo nuevo... Un mundo en el que tropecé con Ángela, que -bien podría haber sido una asesina en serie- resultó ser tan bondadosa como humana. Gracias a ti he podido llegar al lugar en el que estoy ahora; tranquila, relajada, algo más 'buscavidas' que antes y mucho más feliz que cuando me conociste. Tu apoyo fue lo único que me mantuvo en pie, sin ti, jamás habría tenido la posibilidad -ni la ilusión- de salir adelante en un país que logré empezar a conocer de tu mano. Solo tengo palabras de agradecimiento para ti, para él, para Lorraine, Jose y Vicky, Martha, Pilar, Yan, Valentino, Raymond, Jose, Kelvin, Taro, Miguel, Viviana, Celeste... Seguro que se me escapa alguien por el camino, ese es el inconveniente de nombrar a gente...
“¡Srta. Caracol, esta usted empujándome siempre a dejar cosas por el camino!”
Sea como fuere, aquí estoy de nuevo, en el corazón de la Costa Brava, con mucho trabajo por delante pero, por ésta vez, con horas libres al día -todo un lujo-, tantas, que cuando deba irme otra vez -lo siento, en República no os vais a deshacer de mí tan fácilmente-, estoy segura de que tendré nuevos motivos para irme 'suspirando'.
La vida está llena de zambullidas, unas más espinosas que otras. Chapuzones, algunos mojan el pelo sin llegar a empaparlo siquiera y en otros, el agua anega hasta las costillas, sin disponer de la certeza de 'aprender' otra vez a respirar. No llegan a ser naufragios irreparables pero nos hacen zozobrar o sentirnos como ese Robinson desconcertado ante la inmensidad, no se sabe si de una isla por recorrer o, por contra, de la soledad que, como una lanza, se clava en el pensamiento y en los costados. También hay golpes de mar, los más temibles, porque llegan con un viento repentino y férreo, sin dar tiempo a sujetarse los cabos al cuerpo y es entonces cuando el dolor sabe a madera atravesada en la garganta y escuece la sal en los ojos, incapaces de vislumbrar el horizonte, que requieren de más tiempo para recuperarse, más kilómetros de costa, amontonar más granos de arena e incluso, a veces, se tiene la impresión de que nunca sanará el esfuerzo que supuso llegar a la orilla de nuevo. Para nuestra sorpresa, un día, aunque agotados, arribamos y dejamos que el frescor de las olas nos cubra los pies. Conscientes de que ya no podremos ser los mismos porque la desconfianza al horizonte embarcará con nosotros en cada viaje, una vez aprendido, el recelo hacia el confín, se colará en el equipaje aun sin desearlo.
Si pretendiera amontonar todas esas situaciones que, de un modo u otro, han marcado mi vida creo que no podría ver el final de ese montón ni con un binocular... Soy consciente de que, las experiencias que se pueden ver en la distancia, no se viven de igual forma que las que nos atañen en el momento presente... pero, irremediablemente, mi experiencia en República Dominicana me hace ver el mundo de una forma muy distinta (Arturo... prometo escribir al respecto de ellas en breve... ;-) Realmente no tiene demasiado sentido escribir sobre conclusiones cuando no lo he hecho sobre las experiencias propiamente dichas pero, ya sabes, mi 'ordenación' mental es [dejémoslo en] especial).
No puedo negar que, después de un tiempo desconectada incluso de mi propia humanidad, me sorprenden todas aquellas actitudes que nos llenan y/o despojan de ella.
Hice unas maletas llenas de ilusión, sueños por cumplir, amor, impulsividad, irracionalidad... y volví a hacerlas, allá, una y otra vez añadiendo dolor, sorpresa, (in)comprensión, (des)humanidad, (des)ilusión, orgullo, corazones rotos pero, sobre todo, de amistad. Unos días antes de volar con destino a Punta Cana, me 'entrometí' en una película de Tarantino de la que salí hace tan solo un par de días.
Sé que cabe la posibilidad de que sea demasiado positiva pero, hasta hoy, he logrado disfrutar de momentos de felicidad gracias a ello y, ahora más que nunca, debo ser fiel a mí misma.
Gracias a la posibilidad que me brindó César pude, no sólo conocer otro país sino, un mundo nuevo... Un mundo en el que tropecé con Ángela, que -bien podría haber sido una asesina en serie- resultó ser tan bondadosa como humana. Gracias a ti he podido llegar al lugar en el que estoy ahora; tranquila, relajada, algo más 'buscavidas' que antes y mucho más feliz que cuando me conociste. Tu apoyo fue lo único que me mantuvo en pie, sin ti, jamás habría tenido la posibilidad -ni la ilusión- de salir adelante en un país que logré empezar a conocer de tu mano. Solo tengo palabras de agradecimiento para ti, para él, para Lorraine, Jose y Vicky, Martha, Pilar, Yan, Valentino, Raymond, Jose, Kelvin, Taro, Miguel, Viviana, Celeste... Seguro que se me escapa alguien por el camino, ese es el inconveniente de nombrar a gente...
República Dominicana es un país que me ha mostrado la humanidad, no solo en la gente que he conocido, sino la que existe en cada esquina, desde quien se molesta en hacerte una 'bola' tras dos pasos, hasta los desconocidos que se encargan de que tres menores encuentren el camino hasta los brazos de mamá. Un país en el que tod@s se ponen 'a tu orden', se regalan minutos, se tiende una mano al desconocido, se regalan sonrisas sin esperar nada a cambio -vale, a veces sí...-, te nombran en sus oraciones -hasta a una atea de manual como yo [digno de mención por la importancia que tiene la fe en el país]-, ir al cine es 'todo un acontecimiento', bailar es tan 'lascivo' como divertido y un largo etcétera, merece una mención especial, un lugar en el corazón y mucho tiempo por delante para vivir en él.
Una 'jungla' muy humana, llena de contrastes que contrasta -valga la redundancia- con la jungla deshumanizada que se me ha tornado España en la que, posiblemente, no siento que puede ser peligroso andar sola en la profundidad de la noche -aunque soy algo descerebrada, eso no es nada nuevo-, no hay personal de seguridad con escopetas en la mano, pero tampoco me invita a una sonrisa eterna, a pesar de que, disfrutar de conversaciones -y debates- enriquecedoras con Carol y Arturo, gozar de mis padres, tener a la familia cerca -tanto como para postergar el reencuentro con mis hermanos-, las excursiones con Ana, los ratos con Marcel -y sus recomendaciones literarias-, las risas con Peter -y todo el apoyo recibido por su parte-, el anhelo por el reencuentro con Sebas, Pepe, Guillermo, Esther, David... la hospitalidad de Oscar, éstas lindas vistas al mar de las que estoy disfrutando como antaño y, de nuevo, un largo etcétera, no es comparable a nada que 'un nuevo mundo' pueda ofrecerme...
Una 'jungla' muy humana, llena de contrastes que contrasta -valga la redundancia- con la jungla deshumanizada que se me ha tornado España en la que, posiblemente, no siento que puede ser peligroso andar sola en la profundidad de la noche -aunque soy algo descerebrada, eso no es nada nuevo-, no hay personal de seguridad con escopetas en la mano, pero tampoco me invita a una sonrisa eterna, a pesar de que, disfrutar de conversaciones -y debates- enriquecedoras con Carol y Arturo, gozar de mis padres, tener a la familia cerca -tanto como para postergar el reencuentro con mis hermanos-, las excursiones con Ana, los ratos con Marcel -y sus recomendaciones literarias-, las risas con Peter -y todo el apoyo recibido por su parte-, el anhelo por el reencuentro con Sebas, Pepe, Guillermo, Esther, David... la hospitalidad de Oscar, éstas lindas vistas al mar de las que estoy disfrutando como antaño y, de nuevo, un largo etcétera, no es comparable a nada que 'un nuevo mundo' pueda ofrecerme...
“¡Srta. Caracol, esta usted empujándome siempre a dejar cosas por el camino!”
Sea como fuere, aquí estoy de nuevo, en el corazón de la Costa Brava, con mucho trabajo por delante pero, por ésta vez, con horas libres al día -todo un lujo-, tantas, que cuando deba irme otra vez -lo siento, en República no os vais a deshacer de mí tan fácilmente-, estoy segura de que tendré nuevos motivos para irme 'suspirando'.
martes, 29 de mayo de 2012
La Tierra sigue girando
Después de tanta sorpresa desagradable, llega el momento de las agradables. Como se suele decir; cuando una puerta se cierra, se abre una ventana...
He logrado encontrarme en el camino con gente estupenda y además este país me esta ofreciendo la oportunidad de dedicarme a lo que me gusta -bueno, quizá si tuviera la carrera de veterinaria sería mejor... Al fin y al cabo siempre se puede mejorar-.
El hecho de estar en el lugar correcto en el momento adecuado me está permitiendo educar y/o adiestrar mascotas... No conocía el placer de poder subsistir dedicándome a algo que me apasiona así que, por lo que parece, en España podeis estar tranquilos... ¡Me quedaré por aquí un tiempo! :-D.
Como estais comprobando, esta dedicación me ha despojado del 'sentido poético' que hasta ahora se atisbaba en este blog pero estoy segura de que seguiré escribiendo -si no como siempre, algo peor que, tampoco es tan difícil... :-P- cuando salga de la nube de exceso de momentos felices que me envuelve.
He logrado encontrarme en el camino con gente estupenda y además este país me esta ofreciendo la oportunidad de dedicarme a lo que me gusta -bueno, quizá si tuviera la carrera de veterinaria sería mejor... Al fin y al cabo siempre se puede mejorar-.
El hecho de estar en el lugar correcto en el momento adecuado me está permitiendo educar y/o adiestrar mascotas... No conocía el placer de poder subsistir dedicándome a algo que me apasiona así que, por lo que parece, en España podeis estar tranquilos... ¡Me quedaré por aquí un tiempo! :-D.
Como estais comprobando, esta dedicación me ha despojado del 'sentido poético' que hasta ahora se atisbaba en este blog pero estoy segura de que seguiré escribiendo -si no como siempre, algo peor que, tampoco es tan difícil... :-P- cuando salga de la nube de exceso de momentos felices que me envuelve.
domingo, 20 de mayo de 2012
Y después de la tormenta... ¡noches en vela!
Es difícil, por no decir único, ver en unos ojos esa llama de la que tanto se habla, esa mirada en la que buscamos refugio. Así pues, resulta tan fácil arrimarse a la primera llama que vemos después de un maltrecho invierno, que no somos conscientes de que estamos viendo la arena del desierto, de tal forma, que nos parece un oasis.
Luciendo esa expresión hierática, casi sin darte cuenta, pasas a sentirte como un condón usado, tirado, olvidado en la papelera del baño de un lugar cualquiera, con una infinita tristeza. Pasas de sentirte tan necesario y necesitado a terminar siendo una plasta asquerosa, dispuesto a morir junto a un trozo de papel con restos de maquillaje, un par de tampones y una servilleta arrugada con una leyenda escrita, que no son menos inútiles, abandonados y desagradables que tú. Sensación, además provocada por el olor a semen, aquel que emanó de su entrepierna... Él había estado allí, de eso no cabía duda, y ahora, hasta que el látex del que estás hecho se degrade, estás condenado a vivir con parte de él pegada a ti.
Resulta bastante fácil sentirse también como un estafador, de esos que por creerse muy listos, terminaron por estafarse ellos mismos. “Yo lo sabía, sabía perfectamente que había tanto calor en esa llama como agua en el desierto en el que pasé el invierno... Sabía lo duro que era vivir en el desierto, por ende, sabía de antemano que esas noches de dulce romanticismo eran solo un intento desesperado para protegerme del frío”.
Pensando en él, se sentó en la cama y se quedó con la mirada inmóvil. Ella también lo sabía, su inconsciente la había traicionado una vez más. “Él no puede ser una ilusión, yo lo vi, era real” se repetía una y otra vez para no sentirse una estúpida. Pero era en vano, al final siempre sentía ese vacío en el pecho que la obligaba a encender otro cigarro.
Le consuela pensar que en realidad él podía ser un buen hombre, pero le desconsolaba terriblemente saber que enseñó su vulnerabilidad y entregó sus secretos más terribles a cambio de, durante los últimos largos días, un par de polvos secos y obligados, y quizá de un par de palabras, algunas inútiles… y otras… también.
Tantas ilusiones, o como dijo Benedetti; tantos ayeres en el olvido y tantos mañanas en tantas noches. Cuánto alcohol, cuántas luces, cuántas notas, cuántas miradas, cuántas ganas de sentirse amada... Cuántas risas nerviosas, cuánta necesidad de volar, cuántas palabras mal dichas, cuántas tardes… cuánta esperanza.
Se mira, sola, en esa habitación en la que no hay ningún recuerdo y, de pronto, casi en contra de su voluntad, obsesionada, tratando de encontrar algo que pudiera decirle que no se equivocó, que en realidad se amaron, algo que le hiciera sentir menos indefensa... La desesperación la lleva a imaginárselo empezando a buscar en la habitación, algo, cualquier cosa, algún objeto olvidado, un pelo, o incluso algún rastro de olor en el interior de sus sábanas... En cambio él terminó encontrando algo peor, era un escrito de ella, fechado de hacía unos días. De antes de la mentira, o mejor, de antes de la verdad. De cuando ella era el momento justo y la caricia justa, de cuando ella podía ser la salvación.
El texto rezaba bellas sensaciones, que cuando las leía y las sentía, recordando aquellos pocos días, aquellos inicios de cuando, cegado, creyó ver la luz, recorrían cada poro de su piel, palabras que una tras otra formaban un verso cálido y amoroso tan podrido de ese sentimiento tierno y colorido que, en este momento tan gris y desolado, hasta hacía daño.
Palabras cargadas de un oscuro nerviosismo, que dentro de su misma oscuridad, guardaban una luz tenue y cálida. No se sintió bien, verse a uno mismo tan humilde y sensible... Ella en su habitación sin huellas y él en su imaginación, se quedaron absorbidos por la sensación que les había provocado el verse a si mismos, tan sonrientes, tan inspirados, tan desnudos... tan ingenuos.
Después de la estupidez, la rabia, tras la rabia, la violencia, más allá de la violencia, la compasión, seguida de la compasión, la tristeza, tras ella, la soledad y en la soledad, la noche, un triste poema, un cigarro y una habitación sin recuerdos... Vacía de él.
domingo, 29 de abril de 2012
Crónica de un cambio de aires
Durante la noche anterior
al viaje mucho histerismo pero muy buena compañía, novedades,
despedidas... previsión de madrugar hasta el último minuto.
¡Empieza la aventura!
Aeropuerto, maletas peso
excedido, 22 kilos de maleta de mano llenos de ilusión, advertencias
pero sobre todo; folios en blanco.
Recién casados,
felicidad, alegría, sevillanos, horas entretenidas, matrimonios
duraderos... poco más de un horario de jornada laboral por
delante... un sol que nunca se pone, paseos por el pasillo... niños
llorones, otros aventureros, risas, confidencias... Canciones
pegadizas “¿Quién te da lo que tu pides?... ¡Amador!...”
Aeropuerto internacional
de Punta Cana... ¡Que sofoco! Pero la construcción en forma de
'cabaña bananera' no tiene desperdicio... Peaje turístico, cola,
espera... ¡Maletas!... Despedidas, bienvenidas... Cultivando la
paciencia -pasaron dos horas hasta que vinieron a recogerme pero,
minutos después de averiguar que se trataba de un simple problema
logístico... logré disfrutar pacientemente de la amabilidad con la
que me trataron-... ¡el color de mi piel liga por mi!... amabilidad
dominicana, espera, espera y más espera... Reencuentro, humedad,
calor... ¡ternura!
Un nuevo día,
organización, orden y claro... el bochorno continuo... ¡Lluvia! Más
humedad... mucha fruta y verdura, sudor, escopetas -y yo,
extrañamente, ni un poco sorprendida gracias a las advertencias
recibidas-, motoconchos; ellos necesitan unas líneas en ésta
crónica... “Dícese del dominicano con un vehículo a motor de dos
ruedas, capaz de transportar cualquier cosa en ella, de llevar a dos
pasajeros además de la compra... Caracterizados por la agudeza a la
que lleva la pobreza -y la insistencia-.
Pulpo cojo -restaurante
español a la orilla del mar-, ¡el mar! Aunque no parece mar... está
iluminado por la noche y las embarcaciones atracadas a escasos metros
son totalmente distintas a las que mi cerebro asocia con un
embarcadero... Mojito, brisa marina, música en directo, risas,
cómplices miradas y ¡propuesta de trabajo!... Moto, risas, lluvia,
policías acostados -no siento el coxis oigaaaa-, selva, oscuridad...
Despertares de súbito,
humedad, paseos matutinos, gallos, gallinas, caballos, el aroma del
café, ¡Whatsapp!, amigos, sonrisas, guiños... ¡soooon mis
coleeeeegas! :-P...
Siesta, el descubrimiento
del mundo de las lavadoras semiautomáticas, invitaciones, lluvia,
moto... ropa pegada a la piel... gotas como alfileres clavándose
caprichosamente... amabilidad vecinal, gente agradable, amable,
afable y con un sinfín de anécdotas que contar... una casa de
ensueño... humildad, ternura, risas, sonrisas, diversión...
complicidad... ¡catalanes! -un montón de ellos... Hasta hay una
peña blaugrana aquí al lado-. Baños nocturnos...
Piscina, compras,
regateos, frutas totalmente desconocidas para mi... ¡Raiz de ginseng
a granel!, carne de dudosa -o inexistente- calidad de conservación,
miradas clavadas en el blanco impoluto de mi piel -no tan impoluto a
causa de algunas zonas quemadas, [motivo de mofa en éste país, por
cierto]- agotamiento y por fin; descanso más que merecido.
Sábado de novedades...
¡De compras a Higüey en la moto!, esto vendría siendo algo así
como, estando en Madrid, decir; “¿nos vamos a Ávila de compras?”
:-S... 33 km por delante, un montón de policías acostados, límites
de velocidad bajísimos -de la selva puede salir cualquier cosa
aunque la verdadera jungla está en la carretera... el claxon hace
las veces de intermitente, las líneas continuas solo sirven para
delimitar un carril y encontrarse un autobús estilo americano o un
mack adelantando es bastante normal... Así que... ¡previsióooon
amigo conductoooor!... Mucha gente disfrutando del fin de semana
largo -es decir, los traslados a motor... son peligrosos con
mentalidad europea-.
Higüey... ¡al fin! No
siento el culo...
Mercados rurales -no
tienen desperdicio-, las Pacas; ropa de segunda mano, de buena
calidad y ¡tirada de precio!... Pollo con sabor a pollo, bolsas de
agua -diez veces más económicas que una botella- más compras y...
¡de vuelta!... Campaña electoral en medio del pueblo... coches,
motos, autobuses... todos ataviados con gorras banderas y cantos de
aquel partido que se promocione en ese momento... tras las
explosiones de júbilo logramos proseguir el camino hacia el
´hogar´para descansar después de tanto trajín...
Las ilustraciones no son mias... Sin tiempo -ni seguridad- para sacar la reflex... :-P
viernes, 20 de abril de 2012
Poniendo palabras a lo inenarrable
Tu sonrisa se asemeja a la ola que se lleva la arena en la que hace tan solo unos segundos, se dibujaba una huella, se atisba la sombra durante otro instante para más tarde desvanecerse del todo.
No importa el tiempo que pase a tu lado, lo trascendente es la calidad del tiempo que pasamos juntos...
lunes, 9 de abril de 2012
Destino: Punta Cana
Este último año ha sido tan extraño como complicado... Con tanto suceso vital estresante me he sentido asfixiada, en ocasiones realmente podía sentir la falta de aire en mis pulmones.
El aire fresco parece llenar mis pulmones ahora pero aun así, voy a asomar la cabecita a la superficie mientras doy un paseo y respiro un poco más, para volver a sumergirme en las aguas profundas de la vida, esta vez fuera de España...
De todo se aprende y todas estas experiencias también me ayudan a crecer, aunque la mayoría de los días los recuerdo como si estuviera sumergida y, ansiando una bocanada de oxígeno... no pudiera llegar nunca a la superficie...
El aire fresco parece llenar mis pulmones ahora pero aun así, voy a asomar la cabecita a la superficie mientras doy un paseo y respiro un poco más, para volver a sumergirme en las aguas profundas de la vida, esta vez fuera de España...
sábado, 7 de abril de 2012
"... Alegre me parecía amor teniendo en sus manos mi corazón, y en mis brazos tenía a mi señora en un velo, envuelta; durmiendo. La despertaba y de ese corazón ardiendo, ella temblorosa humildemente comía.
- ¿Le parece que un hombre podría obsesionarse tanto con una mujer tras un solo encuentro?
- ¿Sentir diariamente una puñalada de hambre de ella y encontrar su sustento con su sola visión?. - Creo que si pero... ¿vería ella tras los barrotes de ese empeño y suspiraría por él?...
Después yo le vi partir gimiendo..."
- ¿Le parece que un hombre podría obsesionarse tanto con una mujer tras un solo encuentro?
- ¿Sentir diariamente una puñalada de hambre de ella y encontrar su sustento con su sola visión?. - Creo que si pero... ¿vería ella tras los barrotes de ese empeño y suspiraría por él?...
Escena de la película Hannibal (2001)
sábado, 24 de marzo de 2012
Amor bucólico
"Nec vero habere virtutem satis est quasi artem aliquam, nisi utare"
"Los amantes desfallecen de pasión, lánguido es su sufrimiento, al grado de que no soportarían prescindir uno del otro." El amor poético cuya sublime intensidad consume como el fuego no podría descender a la cotidianidad. Absolutamente nada cotidiano cabría en la pasión que aniquila si no es correspondida en exclusividad por otro, o si ese otro deja de estar en el mundo.
Es por ello que precisa de la incomprensión de todos los que gravitan alrededor de los amantes y los fiscalizan; esto hace brotar innúmeros motivos para que se inmolen antes que convertirse en presencias familiares y ordinarias.
Nace como fruto prohibido, ha de sufrir hasta lo indecible para unir a los amantes en un efímero instante que los eternice en su deseo incandescente. ¿Sería soportable un eterno gozo amatorio? Más bien lo anhelable sería morir en la plenitud del deseo, no despertar del deliquio avasallador. No tiene que hacer por la vida, no conoce de economía ni de fatiga, no cobra salario, prestaciones o aguinaldo, no se inscribe en el reino de la necesidad y de la subsistencia.
Es el rostro gozoso de la sombría muerte y debe concluir en la muerte, pues ésta lo justifica y lo sostiene fiel a su esencia hasta el final. Los amantes sólo conocen la indulgencia, si algún reproche se hacen es por ausencia, pero jamás por desamor o por traición.
Traducción: "En verdad no basta con poseer la virtud, como si se tratara de un arte, si no se hace uso de ella. "
"Los amantes desfallecen de pasión, lánguido es su sufrimiento, al grado de que no soportarían prescindir uno del otro." El amor poético cuya sublime intensidad consume como el fuego no podría descender a la cotidianidad. Absolutamente nada cotidiano cabría en la pasión que aniquila si no es correspondida en exclusividad por otro, o si ese otro deja de estar en el mundo.
Es por ello que precisa de la incomprensión de todos los que gravitan alrededor de los amantes y los fiscalizan; esto hace brotar innúmeros motivos para que se inmolen antes que convertirse en presencias familiares y ordinarias.
Nace como fruto prohibido, ha de sufrir hasta lo indecible para unir a los amantes en un efímero instante que los eternice en su deseo incandescente. ¿Sería soportable un eterno gozo amatorio? Más bien lo anhelable sería morir en la plenitud del deseo, no despertar del deliquio avasallador. No tiene que hacer por la vida, no conoce de economía ni de fatiga, no cobra salario, prestaciones o aguinaldo, no se inscribe en el reino de la necesidad y de la subsistencia.
Es el rostro gozoso de la sombría muerte y debe concluir en la muerte, pues ésta lo justifica y lo sostiene fiel a su esencia hasta el final. Los amantes sólo conocen la indulgencia, si algún reproche se hacen es por ausencia, pero jamás por desamor o por traición.
Por todo ello, el riesgo del amor bucólico, lo que lo volvería un remedo de sí mismo, sería institucionalizarse, hacer cuentas, pagar facturas, discutir por desavenencias y mezquindades, en suma, legalizarse.
Encierra una paradoja, y es que ardiendo hasta la última de las ascuas, no conoce el erotismo. Es un amor sin desnudez, casto e incorpóreo. Es un amor de buena fe, exento de malicia. Los cuerpos de los amantes son una simple insinuación, llenan un vacío que la vestimenta oculta. Lo que une a los amantes es la mirada arrobada, la voz sedeña e íntima, las facciones radiantes, las manos que acarician con suavidad y se estrechan con vehemencia. El abrazo no palpa ni estruja la silueta del otro, las lenguas no penetran en el beso la hondonada que anuncian las bocas.
Es un amor que podría ensuciarse con facilidad y no volver a ser del todo pulcro si tal cosa aconteciera. Su palabra es dulcísimo licor y cortesía inquebrantable, no hay en él violencia ni trasgresión del otro, su esencia es el desfallecimiento en la lasitud de un mundo provisoriamente suspendido.
Encierra una paradoja, y es que ardiendo hasta la última de las ascuas, no conoce el erotismo. Es un amor sin desnudez, casto e incorpóreo. Es un amor de buena fe, exento de malicia. Los cuerpos de los amantes son una simple insinuación, llenan un vacío que la vestimenta oculta. Lo que une a los amantes es la mirada arrobada, la voz sedeña e íntima, las facciones radiantes, las manos que acarician con suavidad y se estrechan con vehemencia. El abrazo no palpa ni estruja la silueta del otro, las lenguas no penetran en el beso la hondonada que anuncian las bocas.
Es un amor que podría ensuciarse con facilidad y no volver a ser del todo pulcro si tal cosa aconteciera. Su palabra es dulcísimo licor y cortesía inquebrantable, no hay en él violencia ni trasgresión del otro, su esencia es el desfallecimiento en la lasitud de un mundo provisoriamente suspendido.
Intenta borrar sus pasos y saltar sobre el interdicto de censores ominosos, pero vuelve a caer sin remedio en las cadenas del vociferante espectáculo humano y se consume en su condición mortal. Nada redime al hombre, nada hay en él que haga creíbles sus paraísos.
El amor idílico termina anidándose entre la leyenda y la gesta inverosímil, es la pasión que no sabríamos alimentar y mantener viva, que calcinaríamos y, con cuyo polvo abonamos la esperanza del momento.
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